Friday, October 12, 2007

Pedraforca 2007

El 1 de Julio de este año (2007) Jero y yo fuimos con un grupo de compañeros de mi trabajo al Pedraforca. El dia anterior subímos en coche hasta el refugio de montaña, que está a unos 1600 metros de altura. Allí pasaríamos la noche. Después de una cena estupenda, bien provista de hidratos de carbono y proteínas para el dia después, disfrutamos de la luna llena reflejada sobre el pedraforca. La noche estaba tranquila, límpia, apenas si se movía el aire. La montaña nos aguardaba orgullosa de sentirse admirada y deseada.



Los montañeros profesionales, o sea, los que se hartan de veras de subir montañas, se levanta muy temprano. Yo siempre digo que las vacaciones y la actividad física hay que tomárselas con tranquilidad. Sobre todo cuando toca subir unos 1000m caminando. El caso es que nos levantamos de los últimos en el refugio. Natural, allí no se podía dormir. Demasiada humanidad, demasiado ruido. Si es que estamos mal acostumbrados. Jero fué el único que durmio a pata suelta.

El grupo enseguida tomó un buen ritmos de subida. Jero y yo los seguimos hasta cuando pudimos. Después de algunas paradas estaba claro que no podríamos seguir con el resto del grupo. Si le pregunto ahora a Jero me diría, claro, es que ya no estas para esos trotes papá. Hubo un momento en el que ya nos decidimos a quedarnos detrás del grupo. Mi decisión dué ir parando tanto como hiciera falta (ante todo había que disfrutar del paseo) y llegar hasta donde pudiéramos.



Así fue que, poco llegamos hasta la gran piedra. Esa pared de roca que separa el cielo de la tierra. A Jero le había costado mucho llegar hasta allí. Si empezabamos a subir, ya no habría vuelta atrás. Aquella pared nos invitaba a mirar hacia arriba,
a buscar la magia en sus alturas... pero a la vez comprendíamos que aquella pared era el punto de no retorno... bueno, mientras yo me hacía esta película... Jero ya andaba trepando cual spiderman como si nada. Me quedé fascinado, subía las rocas como una arañita sin esfuerzo alguno. Yo lo seguía detrás muy de cerca. Puede ser que estuviéramos como una hora subiendo por la roca. Ya nuestras manos se habían acostumbrado al tacto áspero de la piedra, pero el aire, cada vez más enrarecido nos hacía quere subir más y más... y la roca ya era para nosotros como un compañero de escalada más.



Cuando llegamos al último tramo podíamos ver a los otros que ya habían llegado. Todos se sorprendieron de que hubiéramos podido llegar hasta ahí. El último tramo consiste en varias subidas y bajadas por ls rocas, separadas por desfiladeros de miedo, de no más de metro y medio de ancho. Más allá no hay más que el vacío. Allí arriba se apoderó de nosotros una euforia extraña. Estaba tan alto que todo, hasta mis pensamientos parecía muy lejanos... estaba como flotando en un sueño, en el que los pensamientos quedaban allá abajo en tierra. Allí arriba todo daba igual, la misma realidad se confundía con las nubes que nos rodeaban. Allí terminaba la montaña, pero también terminaban la persecución de la cima, el misterio que perseguíamos, terminaban nuestros miedos a lo desconocido.

Para Jero fue como juego. Al llegar a la cima estaba tan entusiasmado que casi no se para a descansar. Enseguida quería continuar hacía abajo. Creo que fue toda una proeza de su parte, no sólo por el aspecto físico, sino por su determinación a subir la roca. Creo que es todo un héroe, por haber subido el Pedraforca con ocho años, sin un rasguño ni un lamento. Y al dia siguiente estaba tan fresco (mientra otros padecíamos las agujetas en nuestros cuádriceps.... aaargh!).

Aqui hay un video que lo muestra todo: http://genome.imim.es/~nlopez/pedraforca/pedraforca.mov

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